LA VISIÓN DEL MAHAMUDRA
Fuente original: Buddhismus Heute N° 15
Por Lama Ole Nydahl / 1994
Muy pocas personas pueden meditar de manera significativa por períodos prolongados; estar atrapados en el mundo condicionado tampoco nos lleva a ningún lado. Lo mejor que podemos hacer es vincular las enseñanzas de Buda con nuestras vidas y, para esto, nosotros los Kagyu, tenemos una muy buena posibilidad. A través de la conexión cercana con nuestro Lama y las enseñanzas justas del Mahamudra podemos, en cada instante y en cualquier situación de la vida, seguir desarrollándonos. Pero no se trata de una práctica diaria de horas y horas, sino de tomar el «Camino del Rey», es decir comportarnos como un buda en todas las situaciones hasta convertirnos en uno.
Integrar esta visión a nuestra vida diaria no es muy difícil, y no utilizarla como budistas sería simplemente tonto. Además de las meditaciones diarias que hacemos en el Karmapa, podemos sostener a nuestro Lama en el corazón, irradiar luz hacia todos los seres y también observar la mente desde el nivel del Mahamudra. Si a esto le añadimos, por ejemplo cada semana, una lectura de las enseñanzas sobre el Mahamudra del tercer Karmapa Rangjung Dorje o las del noveno Karmapa Wangchuk Dorje, sería una excelente base para una vida más consciente que continúa liberándose de manera constante.

Nuestros centros crecen como sociedades Mahamudra gracias a las experiencias compartidas y se caracterizan por esta actitud mental. Es lo más valioso que tenemos, ya que es nuestra apreciación del mundo la que determina si somos ricos o pobres. Sin la actitud del Mahamudra nos hacemos tan sólo más viejos en lugar de más sabios.
Por eso nunca se dejen caer hasta el nivel del consumidor promedio ni se dejen atrapar por los estados mentales superficiales y pasajeros de la gente. Permanezcan fieles a su visión, al conocimiento y a la bendición que cada uno de ustedes lleva consigo. ¿Quiénes de ustedes no han oído ya que la mente es «vacía, clara e ilimitada»? Vivan y descansen en la experiencia de que nuestra esencia es indestructible, rica y preciosa. Esta visión del Mahamudra les deparará gozo y significado atemporal. No pierdan el coraje si no tienen ningún tipo de experiencia por un tiempo; en un nivel inconsciente siempre está sucediendo algo. Pero no piensen que no pueden meditar y no busquen un sustituto en cosas superfluas o supersticiosas. Esto tendría poco sentido. Discutir sobre pirámides u horóscopos en círculos esotéricos solamente lleva a más confusión. Y aunque muchos de ustedes trabajen profesionalmente con sensaciones agradables, solamente la conciencia, ésa que lo experimenta todo, permanece. Por supuesto que es importante tener una vida agradable y mejor, y mostrarles a las personas las posibilidades de sus sentidos. Pero transformar experiencias desagradables en agradables no puede ser una meta duradera. Solamente reconocer al experimentador mismo nos puede liberar. Por eso la meditación es tan importante.
Yo mismo dispongo de muy poco tiempo para meditar sentado. Pero, por otro lado, siempre mantengo mi mente en un sólo lugar, mientras dejo mis piernas andar por ahí. ¡Eso ustedes también lo pueden hacer! Usen su tiempo de la mejor manera posible actuando siempre con la visión sin esfuerzo del Mahamudra y con el Lama en sus corazones.
Dejen que sus dificultades se mezan sobre una capa interna de mantras y envíen luz hacia todos los seres.
Por supuesto que es importante meditar de manera formal, sentados. Pero si demasiadas cosas están ocurriendo alrededor de ustedes, entonces hay que tratar de hacer lo mejor posible en cada situación; fundirse con el Lama, estar simplemente conscientes o sostener la vibración de un mantra dentro de ustedes. Y cuando vuelvan al trabajo cotidiano nunca deben perder la experiencia de la tierra pura. Pueden aprender a sostener esto durante todo el día, a través de muchas meditaciones cortas, hasta que el estado alcanzado se convierta en su vida y ustedes sean un refugio para todos los seres.
Como dijimos antes, es fácil volverse perezosos. Al ser humano le gusta que otros resuelvan las cosas por él. Por eso tenemos que despabilarnos con frecuencia y recordarnos que nadie puede iluminarse por nosotros: que no queremos el tipo de budismo que le deja la práctica a los monjes y las monjas, para que podamos seguir durmiendo con una conciencia limpia. Por suerte tenemos un escándalo cada tanto que ahuyenta a los aburridos y despierta a los más fuertes. Pero más allá de falsos Karmapas o Rinpoches que se van al cuerno, tenemos que confiar constantemente en nuestras cualidades.
Por otro lado, sólo es cuestión de tiempo hasta que experimentemos estados de felicidad comparables con la unión sexual con tan sólo meditar. No hay ningún recurso externo que pueda hacer surgir la felicidad, a no ser que uno ya la tenga dentro de sí mismo. La felicidad, adquirida a través de las posesiones o experiencias hermosas creadas por nuestros sentidos, es como querer manipular algo con una vara larga y movediza. Es muy impreciso y muchas veces obtenemos resultados indeseados. En cambio, influir directamente sobre nuestra mente a través de la meditación es como la palanca de cambios de un auto deportivo. Es mucho más efectivo que tratar de generar condiciones externas que podrían, o no, brindar una retroalimentación que luego nos traiga felicidad.

El mundo condicionado es como una conspiración que busca alejarnos de los verdaderos valores de la vida. En todos lados escuchamos: «¡Compra esto y serás feliz!», «¡Usa esta pasta de dientes!», «Ve allá y te irá bien…» Fíjense cuántas personas quieren venderles un sofá o una televisión y cuántas un mala o un cojín de meditación. Y esto a pesar de que lo único que realmente puede experimentar la felicidad última es la mente. Sólo la mente lo experimenta todo.
Este conocimiento sobre la naturaleza de la mente, de que cada experiencia es en realidad como un sueño y que lo único que realmente existe es el experimentador, es nuestro regalo al mundo. Esto nos hace valiosos a los budistas. Somos los únicos que representamos los valores atemporales e indestructibles que van más allá del ego. Por esta razón es tan importante que no nos oxidemos, que no nos volvamos superficiales, sino que podamos, a través de nuestra propia experiencia, ofrecerle al mundo cambiante algo constantemente fresco y valioso. Aunque algunos se asombren de nuestra forma despreocupada de ser, no se tiene menos éxito en el mundo a través de la visión relajada del Mahamudra. Paz interior y una visión más amplia son también una ventaja a nivel del dinero y del trabajo. Muchas veces las personas trasladan algo de A a B y luego de vuelta a A. Estos hábitos desaparecen con una apertura creciente. Cuanto más trabajemos conscientemente, más éxito tendremos aplicando la misma cantidad de energía. Acostúmbrense también por esto a tener más tiempo para la meditación. La bendición crece y su ejemplo inspirará profundamente a otros.
Ayang Tulku decía, en los años setenta, que está predicho que habrá una época en la que el Lama tendrá que pedirles a sus estudiantes que mediten. Se considera que si esto llega a ocurrir sería un poco como un fracaso. Pero nosotros en Occidente no hemos alcanzado todavía este punto. Todo está fresco y vivo, y solamente tenemos que recordar, cada tanto, que la única fuente de la felicidad es la mente misma.
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